“La música es
tan necesaria como el aire”
Zoltan
Kodaly (1882-1967)
Después de interpretar este pensamiento de
Zoltan Kodaly, que junto a los universales pedagogos de la música: Carl Orff, Émile-Jaques Dalcroze, Edgar Willems, Maurice
Martenot, y los
venezolanos: Vicente Emilio Sojo, José Antonio Calcaño, Manuel Felipe Rugeles,
María Luisa Peralta, Alberto Grau, entre otros, quienes defendieron y defienden la importancia de la educación de las artes
en el niño en etapa escolar; estoy más convencido de la necesidad de mantener
vigente el arte en la educación, por cuanto en mi carrera como educador y
músico he visto muy de cerca la transformación de un ser humano a través de la
práctica de una disciplina artística.
Hagamos un recorrido por la historia reciente
de la Educación Musical en Venezuela y sus logros: En la década de los setenta,
se inició el movimiento musical de mayor
importancia que se puede conocer, nacieron las Orquestas Sinfónicas Infantiles
en el país, tomando como ejemplo el proyecto de Juan Martínez Herrera en Carora
estado Lara, en esos mismos momentos se empezó a impartir música en las
escuelas en Carora, ya en la capital se había incluido la música en la
educación primaria y secundaria. El Ministerio de Educación a través de la
Dirección de Planeamiento, estaba remozando y nutriendo el decreto del
Presidente Raúl Leoni del año de 1966, donde se incluía de manera oficial la
música en los programas de estudio de primero a sexto grado, así como en los
liceos, estos proyectos han dado los frutos que nunca podíamos imaginarnos que
se iban a recoger.
Aunque la historia antigua de las artes en la
educación venezolana data desde los tiempos de la colonia, al principio a nivel
de sociedad, ya que en las familias de renombre los miembros de las mismas
procuraban tener conocimientos de las Bellas Artes, debido a que esa práctica le
daba cierto estatus, seguramente respondían a las vivencias del viejo mundo de
donde procedían muchos de ellos; no es sino hasta el siglo XIX que se observa
la inclusión de la música en el sistema educativo venezolano, como lo expresa el
historiador Mario Milanca en su trabajo
“La música venezolana de la Colonia a la República”, allí el reconocido
historiador sostiene la existencia en Caracas de varias escuelas públicas y colegios donde los
planes y programas incluían la música, haciendo referencia a las siguientes
instituciones:
Colegio
La Paz; Colegio de Roscio; Colegio de la Unión Venezolana, Colegio de la
Independencia.
En el periodo de reconstrucción del Estado
Venezolano también conocido como “Tiempo Histórico de José Antonio Páez”,
prevaleció lo político ante lo educativo, quitándole el apoyo que requería,
esto pudiera sonar a lo que en nuestros tiempos se está observando en el
sistema educativo que tenemos, en
especial en la educación artístico cultural.
Para la segunda mitad del siglo XIX, en el
gobierno de Guzmán Blanco se crean las Escuelas Normales, en las cuales se
obtenía el título de Maestro, las asignaturas que cursaban estaban entre otras
materias, la música, esto da a entender que el maestro egresado de estas
escuelas normales estaba en la capacidad de enseñar música. Otra particularidad
del sistema educativo de esos entonces era que se establecía una escuela
primaria dividida en elemental y superior. En las actividades que contemplaban
las escuelas elementales se observa la enseñanza de cantos escolares y la
enseñanza de la canción Gloria Al Bravo Pueblo decretada Himno Nacional por el
presidente Guzmán Blanco el 25 de mayo de 1881. Siguiendo con la importancia de
la enseñanza de las artes en la educación venezolana, en el texto de Miguel Ángel Granado publicado en 1912
“Ejercicios Gimnásticos y Cantos Escolares”
el autor reconoce la importancia de la música en la formación del
individuo a lo cual expresa:
“Los
cantos escolares imprimen a la escuela tal alegría, que acostumbra a los niños
a frecuentar el instituto y amar sus tareas con entusiasmo. Tienen los cantos
escolares parte en toda educación: en lo físico, por cuanto educan el oído,
desarrollan la voz y ensanchan los pulmones. En lo moral, por cuanto modifican
las costumbres y contribuyen a inculcar en los niños el amor a las artes, y en
lo intelectual, una vez que lleva a la inteligencia un caudal de ideas nobles y
sabias, expresadas en los versos que se cantan y los cuales han de aprenderse
de memoria, facultad que con motivo se pone también en actividad”
En la década de los cuarenta la música
forma parte, de forma obligatoria de la escuela primaria, se hace hincapié en
revisar los textos de las canciones y desterrar los cantos vulgares que pudiera atentar con las buenas costumbres
del individuo, como lo expresa la Gaceta Oficial Año LXXII-Mes XII,
Caracas, miércoles 13 de septiembre de 1944 “Es indispensable que todos
los maestros de las Escuelas Primarias estimen en su justo valor la enorme
trascendencia educativa que tiene la música. La práctica del canto en la
escuela y la enseñanza de la música deben ser contempladas, no como una
obligación más que le impone el Programa a los maestros, sino como un estudio
fundamental digno de mayor atención (...)…El maestro debe esmerarse en
desterrar los cantos vulgares y formar un repertorio de música vocal adecuada
(…) La introducción del canto y la música
en las escuelas no llegará a dar resultados verdaderamente positivos desde el
punto de vista educacional, mientras no se relacione constantemente la
enseñanza de dicho arte con las demás materias incluidas en los Programas de
Educación Primaria”
Después de tantos “Amagues” para el año de
1966, en el gobierno de Raúl Leoni se inserta de manera oficial la música en
los programas de estudio educación primaria y secundaria, además, se crea un
departamento de Pedagogía Musical y otro de Supervisión Musical, ambos bajo la
dirección nacional de Flor Ruffé. Para el año de 1976 en el gobierno del Dr.
Rafael Caldera es creado en la escuela normal una modalidad que duraba tres
años allí se otorgaba el título de “Maestro de Educación Primaria, Mención
Música” o “Maestro Normalista, Mención Música”, este programa duro muy poco
egresando solo cinco promociones, convirtiéndose en otro “Amague”.
Por esos tiempos paralelamente se creó un
programa destinado a alumnos que cursaban estudios de música en las escuelas de
música en el país, el centro de entrenamiento era el Instituto Pedagógico Rural
El MÁCARO, en el estado Aragua, para la región de Lara, Yaracuy, Portuguesa y
Falcón, el coordinador del proyecto fue el Profesor Pablo Ramírez, de allí
egresaron lo que a la postre vendrían a enseñar música en las escuelas
primarias de la región.
El proyecto “La Música en los
Programas de Estudios de Primaria y Secundaria”, se trataba de formar a un
público a través de los alumnos de primaria en apreciación musical, solo que en
el camino se distorsionó, los directores de las escuelas lo administraron muy
mal, utilizando a los nuevos docentes en las artes auditivas como cuidadores de
aulas; la idea inicial era que los maestros de música formarían tanto al
alumnos como al docente de aulas en el
área musical, que los maestros reafirmaran los conocimientos adquiridos en las
horas que al maestro de música no le correspondía; las lecciones recorrían las
diferentes áreas de la música(Canto, Timbre, Forma, y Lenguaje Musical), de tal
manera que el alumno y el maestro de aula se nutrieran de los conocimientos
musicales.
El objetivos eran que aprendieran y cantaran de forma correcta las
canciones y rondas del repertorio infantil venezolano, contribuir a la interpretación de los himnos sin deformarlos,
valiéndonos de herramientas tales como:
discos y cancioneros que el Ministerio de Educación había dotado, se enseñaban
los elementos de la música: Melodía, Armonía y Ritmo, se realizaban ejercicios de discriminación
del sonido, las notas musicales, las claves, características de la grandes y
pequeñas formas musicales, estructura de la ópera, el concierto, la sonata,
preparar a un público crítico para las artes auditivas, que a la hora de
asistir a conciertos, pudieran comentarlo y discutirlo con sus hijos y
allegados. Al niño que se estaba formando se le entregaban los conocimientos
necesarios para estar consciente de los que estaba ocurriendo en la sala de un
teatro.
La ciudad de Carora no se quedaría atrás
en cuanto a educación musical se refiere, los Maestros Especialistas de Música
Caroreños para esos entonces egresados de tan innovador programa fueron:
Salvador Meléndez (Grupo Escolar Ramón Pompilio Oropeza), Arsenio Colombo
(Ciclo Básico Común Carora, hoy Liceo Julio S. Álvarez), Teodosio Indave (Esc.
José Herrera) la siguiente promoción egresaron: Edgar Gómez (El Chivita) (Esc. Mons.
Salvador Montes de Oca de la Pastora), Ramón Mosquera (Esc. Morere), Edward
Armando Oropeza(Esc. Priscilo Veliz),
Elda de Valera ( Esc. Juan Bautista Franco), en el año 1977 fue la
última promoción, de allí egresaron: José Gregorio Carmona Riera (Esc. Dr.
Ezequiel Contreras), Pastor Páez ( Esc. Pedro León Torres) Julio Cesar Carrasco
(Esc. Mons. Salvador Montes de Oca de la Pastora) en sustitución de Edgar Gómez
quien pasó a la Esc. Carora.
La formación de los maestros especialistas
de música fue muy seria, se escogían celosamente a quienes tendrían la
responsabilidad de impartir clases de música en las escuelas, se nos evaluaba
rigurosamente los conocimientos que traíamos de las instituciones donde nos habíamos
formado: conservatorios y escuelas de música, haciendo hincapié en la
pedagogía, nos enseñaban estrategias metodológicas a través de juegos basados
en los métodos Dalcroze, Orff, y Kodaly. El equipo que impartía los
conocimientos era multidisciplinario especialistas de canto, lenguaje musical,
pedagogía de la enseñanza de la música en edad escolar, recibí clases con el director del conjunto los tucusitos Moisés
Peña, un maestro de sexto grado que logró conformar un conjunto de niños
cantando aguinaldos, por los años de 1960, su experiencia sirvió a la hora de
enseñar canciones a grupos corales a una y dos voces.
En los años siguientes llegaron al
magisterio torrense otros profesionales de la música, aunque no hicieron estudios
de educación musical, se habían formado en la Orquesta Sinfónica, Orfeones y
academias privadas, entre ellos: Edgar Túa, (Esc. Raymundo Pernalete) Luis
Chirinos (NER 195), Elvis Rojas (Esc. Juan José Bracho en Burere), Carlos Mora (Esc.
Largio Giménez, en Aregue), luego fueron llegando otros artistas a formar
nuestra juventud en cuanto a: Teatro, Danza Folclórica, Artes Plásticas.
La Educación Musical en las escuelas se
refería a la apreciación de las artes auditivas, entrenar al alumno en cuatro
sub áreas de la música: Canto, Timbre, Lenguaje Musical y Forma. En el área del
Canto, se enseñaba las Técnicas Básicas de Canto, respiración y dicción; Timbre,
a identificar los sonidos de la voz humana e instrumentos, un entrenamiento
auditivo; Lenguaje Musical, la simbología que se utiliza para escribir e
interpretar la música; Forma, estaba dividida en grandes y pequeñas formas
musicales, se trataba de la estructura de una obra musical, como estaba
construida una canción, un himno, para las pequeñas formas; las grandes se
referían a sinfonías, conciertos, sonatas, operas entre otras. Habían tres
grandes actos donde se ponía en práctica lo aprendido por los alumnos durante
todo el año: El Festival de la Voz Escolar,
Festival Nacional Liceísta, y el Festival Nacional Cantaclaro.
Las buenas ideas seguían apareciendo,
ahora se trataba de los Estudios Básicos de Música en el año 1991, esta vez en
un interesante convenio entre el CONAC y el Ministerio de Educación, en dicho
convenio se sustituiría educación para el trabajo por música en las etapas de
cuarto a noveno grado de las escuelas básicas, pudiendo en media y diversificada
egresar un Bachiller Mención Música, luego se adhirieron Teatro, Danza y Artes
plásticas, éste convenio lo realizó la Escuela de Música “Juancho Querales” en
Carora con las Escuelas Básicas Pedro
León Torres y Escuela Dr. Ezequiel Contreras, lastimosamente duro poco, “Otro
Amague Más”.
Para quienes tuvimos la oportunidad de
enseñar música en las escuelas y liceos fue un aprendizaje profundo, por lo
menos en mi caso, aprendí a querer la profesión de enseñar, conocimientos que
me sirvieron de mucho cuando empecé en la dirección coral, las metodologías de
la enseñanza de la música en niños en etapa escolar me dieron resultados de
muchas satisfacciones, por lo que recomiendo no temer en enseñar a los niños,
ellos están ávidos de aprender, y si tienes las herramientas y la pedagogía,
listo, todo resuelto, el cuidado que hay que tener es no negarnos a aprender
con ellos, cuando eso sucede nos ponemos techos y se convierte en un martirio
lo que debería ser un disfrute y un goce.
Los maestros de música de la década de los
setenta éramos un gremio muy sólido, a pesar que competíamos en los festivales
que realizábamos, puedo dar fe de la camaradería que existía entre nosotros,
nos representaba el Profesor Manuel Arévalo quien se desempañaba como una
especie de coordinador, esto sucedía en los festivales. Recuerdo que durante
los ensayos Julio Cesar Carrasco y Teodosio Indave tenían una habilidad de
cambiarles las letras a las canciones, lo cual trajo algunos inconvenientes, en
uno de esos festivales en los años ochenta estaba mandando el Presidente Luis
Herrera Campin habían problemas con sobre precios en los alimentos, uno de los
participantes interpretaría Alcaraván Compañero de Reinaldo Armas, Julio Cesar
Carrasco tocaba el Arpa y dirigía los ensayos, se le ocurrió llamar al niño y
dijo: “ el que sigue, el que va a cantar
Acabaran con nosotros” Teodosio en el acto terminó la frase “Acabarán
con nosotros si el gobierno copeyano no baja la comida”, fue tanto el chalequeo
que en pleno festival cuando al Profesor Manuel Arévalo que además de
coordinador era el locutor, llamó con su voz bien timbrada: “Ahora de Reinaldo
Armas la canción Acabarán con nosotros, perdón Alcaraván Compañero”, no
podíamos seguir con la actividad de la risa que nos dio.
Otra anécdota fue con Freddy Chami del
Colegio Cristo Rey, el cantaba un polo que comenzaba con la frase.” Se soltaron
las Amarras, y entre Julio Cesar Carrasco y los demás músicos le cambiaron el
texto por “Se soltaron las Marranas” pues el muchacho en plena actuación
equivocó la letra, así paso con la letra de la pena del becerrero de Simón Díaz
donde dice “(…) y se enreda con las
trancas y se le salen los otros”, le cambiaron por “(…) y se enreda con las
trancas y se le salen los mocos”.
Los festivales estaban llenos de talento
tanto los cantantes como los músicos del conjunto de planta, estaba integrado
por: Julio Cesar Carrasco en el arpa, Pastor Páez en el cuatro, se reforzaba en
el bajo con Carlos Mendoza, ya que ninguno de los demás maestros de música
tocábamos bajo ni maracas; se daba tremendo espectáculo musical en el mes de
julio, los escenarios donde se realizaba El Festival de la voz Escolar se
ponían a reventar. De esta actividad salieron cantantes que hoy hacen vida
artística, entre ellos: Yurbi y José Gregorio Gómez, José Gregorio
Rodríguez, Ovelio Lameda (El Caballón)
entre otros.
Nos gustaba lo que hacíamos, llegamos a fundar una banda que la llamábamos
“Banda Magisterial” la dirigía el Maestro Salvador Meléndez, tocábamos los
arreglos que el hacía para la orquesta, tocamos arreglos de otros músicos como
Edgar Gómez y el Profesor Pérez Zavarce. Llegamos a tener una muy buena
sonoridad, estábamos integrados de la siguiente manera: Flauta, Teodosio Indave
y Salvador Meléndez que además era el director; Saxofones Altos, José Gregorio
Carmona y Ramón Mosquera; Saxofón Tenor, Edward Armando Oropeza; Trompeta, Edgar
Gómez “El Chivita”, en la percusión, Pastor Páez en el redoblante y en el bombo
Julio Cesar Carrasco.
En conclusión, a pesar de todos los tropiezos a la hora de implementar
este proyecto, pudo contribuir al despertar artístico de muchos de nuestros
niños, desde los mismos inicios de la puesta en práctica de la inclusión de la
música en los programas de estudio de la escuela primaria, lo cual ha servido
como medio para apartarlos de las drogas y rescatar otros que yacían en ella.
Los planificadores de las patrias nuevas y
viejas, a través de los años han determinado que la educación y la salud son la
prioridad. Dentro de la educación se establece que las artes es el camino para
la formación de manera integral de un individuo, sin embargo vemos que en la
práctica esto no se corresponde a la realidad, siguen convirtiéndolas en
cenicientas, las materias relacionadas con artes están a lo último del pensum
de estudios, como de relleno, sabemos que la cultura es la vía para emerger del
abismo.
La educación de las artes en la educación
venezolana, a pesar de la filosofía que implícitamente representa la formación
integral del individuo, es de por sí una herramienta de gran valor, desde sus
inicios ha sido como puedo definir “Puros Amagues”, “Nada de lanzar la bola de
una sola vez” “Un Paso para adelante y dos para atrás” “Estira y Encoje”;
amoldándose a conveniencia de intereses personales.
REFERENCIAS:
Milanca
Guzmán, M. (1993). La música venezolana. De la Colonia a la República. Caracas:
Monte Ávila Latinoamericana, C.A.
Granado,
M.A. (1912). Ejercicios gimnásticos y Cantos escolares. Caracas. L. Puig
Ros Editor.
Gaceta Oficial Año
LXXII-Mes XII, Caracas, miércoles 13 de septiembre de 1944
Estudios
Básicos de Música, República de Venezuela, Ministerio de Educación, Caracas, 1992,
pp. 3-12.
Revista
de Pedagogía, Vol. 30, Nº 87 Inclusión
de la música en los planes y programas de estudio en las Escuelas Venezolanas.

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