martes, 29 de octubre de 2024

martes, 7 de junio de 2022

La Música en Carora

 

Breves Notas de la Historia de La Música en Carora.

Por José Gregorio Carmona Riera.

 

A mis 62 años, y en un país extranjero, que me brindó su cobijo, hago una retrospectiva de mi vida y llego a la conclusión, sin la música no hubiese sobrevivido como migrante, imagino escalar una montaña y desde su cima mirar el camino recorrido, puedo afirmar que la música me lo ha dado todo, y sigue dándome satisfacciones.

Hilvanando los recuerdos.

Escuela Municipal de Música Arte y Oficio Juancho Querales

 

¿Cómo no sentirme agradecido de todo y de todos aquellos quienes confiaron en mis capacidades y jugaron un papel determinante en los proyectos que me tocó protagonizar?  - El 4 de noviembre de 1991, debido a la renuncia del Profesor Edecio Riera; Don Pedro Domingo Oropeza primer Alcalde del Municipio Torres, me nombra como director de la Escuela de Música Artes y Oficios “Juancho Querales”, la misma escuela que me formó como músico saxofonista, allí junto a un equipo de trabajo de primera línea logramos desarrollar planes y programas, llegamos a dictar todas las materias teóricas, para las materias prácticas como práctica coral y practica orquestal, creamos una estudiantina, un coro infantil, y para adultos el Orfeón Carora; tuvimos convenio con las escuelas cercanas: La Escuela Pedro León Torres y La Escuela Dr. Ezequiel Contras con el proyecto Estudios Básicos de Música, lo cual conllevó a consolidar y catapultar la institución a nivel nacional.

Antes de constituirse la Escuela de Música hubo varios antecedentes desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, entre las que se pueden contar: La escuelas de Arístides Arena, de Zabulón Suarez, de Francisco Barreto, éste último autor del valse Josefina, compuesto a la esposa de Don Caché Álvarez, los estudios eran como lo mencionaba el Maestro Alirio Díaz, educación tipo gitana, los interesados buscaban a los maestros tales como Don Flavio Herrera, que daba clases de teoría y solfeo en su casa, lo mismo hacía Juancho Querales. No es sino hasta 1966 cuando se constituye la Escuela Municipal Artes y Oficios “Juancho Querales” su gran impulsador Don Isaías Ávila, con el apoyo de Don Pedro Domingo Oropeza presidente del Consejo Municipal de ese entonces, siendo el primer director el Profesor. Joaquín Pérez Zavarce.

 

 Directores:

Joaquín Pérez Zavarce 1966

Arceni Colombo fecha imprecisa

Edgar Gómez (El Chivita) Fecha imprecisa

José Gregorio Carmona Riera 1991 – 1997

Cecilia Hurtado

José Dionicio Vargas

José Luis Infante

Joan Suárez

Richard Meléndez

Jesús (Chucho) Figueroa Actual

Director de la Banda Municipal – En 1995 por pedimento expreso de Don Pedro Domingo Oropeza reestructuré la Banda Municipal, la misma banda que habían formado mis maestros: Isaías Ávila y Joaquín Pérez Zavarce en 1967, la misma que integré en 1978, como saxofonista. Ahora corriendo el año de 1995 me tocaba desempeñarme como director y tener en la subdirección a un profesional de la altura de Alexander López, nos recorrimos todas las plazas y parques de la ciudad y casi todo el municipio llevando la tradicional retreta. La gráfica fue tomada en 1969 durante la celebración del Cuatricentenario de la fundación de Carora.






Banda Municipal Juancho Querales 1969

 
Así como sucedió con la Escuela de Música, hubo bandas que inspiraron al Maestro Isaías a la creación de la Banda Municipal, la cual llevaría el nombre de su maestro Juancho Querales al igual que la Escuela.

Banda Municipal Juancho Querales 1995

 
Banda San Antonio, Banda Los Teresitos, Banda Lara, entre otras. Para Las fiestas de Aregue los que estudiábamos en la Escuela de Música integrábamos un conjunto de 8 músicos, hacía la selección el profesor Zavarce,  tocábamos las procesiones y las retretas, Isaías nos llevaba a tocar la misa y procesión de los indios, el último día de las fiestas de Aregue, para el día de San Antonio Isaías Ávila quien era el responsable ante las hermanitas del Hospital San Antonio nos llevaba a tocar la retreta, procesión y entrega de los panes de San Antonio, en esa Carora que no era costumbre el baile de Tamunangue, sino en algunas casas, la celebración  era un poco más europea, Retreta y procesión.

 

Directores de la Banda Municipal:

Joaquín Pérez Zavarce 1967

Edgar Gómez (El Chivita)

José Gregorio Carmona Riera. 1995 – 1997

Alexander López 1997

Moisés Chacón

Gregorio Javier Riera

Director del Orfeón Carora – El Orfeón Carora, tenía la sede en el mismo edificio de la Escuela Juancho Querales, por disposición de los estatutos del acta constitutiva de la Escuela. En 1992 por estar sin director el Orfeón Carora, sus directivos me ofrecieron la dirección musical, el mismo Orfeón que integré como jefe de cuerda y subdirector por el año de 1985, el mismo que veía ensayar en la casa de la cultura cuando, junto a Ricardo Lugo, compañero de estudio y sobrino de Teresa de Rojas, llegábamos a buscarla y nos quedábamos oyendo las hermosas polifonías dirigidas por el Maestro Chileno Pedro Vargas. Como integrante celebré los 25 años en 1988 y como director los 30 años en 1993, hice giras por el oriente, en 1994 participamos en el V festival internacional de Coros Julio Villarroel en la Isla de Margarita, teniendo el privilegio de ser invitados en los años siguientes, tanto al festival como a la celebración de aniversario del Orfeón Nueva Esparta, 1995 y 1998, gira por Ciudad Guayana, para el año 2000, participamos en la 1° Bienal del Canto Coral en Caracas.

Directores:

Juan Martínez Herrera 1963

Pedro Vargas

Salvador Meléndez

Álvaro Torres

David Pernalete

José Gregorio Carmona Riera 1992 - 2004

Mario Salas

Director del Orfeón Universitario UNEXPO – Para el año de 1997 dejo la dirección de la Escuela de Música para encargarme del Orfeón Universitario UNEXPO Núcleo Carora, intercambio responsabilidades con Alexander López, el cual pasa a ser director y yo ocupo la subdirección de la Banda Municipal, en 1998 paso a dirigir el Orfeón Universitario UNEXPO Vicerrectorado Barquisimeto y el del Núcleo Carora, en esa oportunidad dimos conciertos en todas las sedes de la UNEXPO: Caracas, Charallave, Guarenas, Puerto Ordaz, Barquisimeto, Carora, Coro, Punto Fijo, Margarita, cantamos la misa para el recibimiento del Obispo Monseñor Ulises Gutiérrez, Organizamos varios Conciertos Sacros interpretando el Popule Meus, en el 2004 fuimos el coro anfitrión y guía de la Cantata Criolla en el marco del Festival Sinfónico Coral UNEXPO(ESCUNEXPO), siendo sede la Ciudades de Barquisimeto y Carora, con el marco musical de La Orquesta Sinfónica de Lara bajo la dirección del Maestro Tarsicio Barreto, y los cantantes Juan Manuel Morales el diablo e Ibse Rodríguez, Florentino, en el 2008 representamos a Venezuela en el 1° Festival Internacional de Coros en Ecuador, 2010 y 2013 Gira internacional Buenos Aires y Ciudad de Mendoza Argentina, Concierto y Clase Magistral en la Universidad de Cuyo en Mendoza.

Fagotista, Clarinetista y saxofonista en la Orquesta Sinfónica de la Casa de la Cultura de Carora – Llegué a Carora en 1973 a estudiar bachillerato, estudiando en el Liceo Egidio Montesinos para el año de 1974 al salón de clases llegó Juan Martínez Herrera a promocionar la Orquesta Sinfónica, me entrevistó y me tomó las manos y me dijo – tu puedes ser contrabajista, acércate por la casa de la cultura, lo reconocí de inmediato era el odontólogo que pasaba por mi pueblo Muñoz en un Jeep Comando pasando consulta odontológica. Me acerqué a la casa de la cultura para el año 1976, integré la Orquesta no como contrabajista sino como Fagotista, luego como clarinetista y finalmente como saxofonista, fui amigo de Juan, la última conversación con él  fue en una de las puertas laterales de la Catedral, se estaba cantando el Popule Meus por los coros: Orfeón Carora bajo mi dirección, El coro Magisterial, dirigido por José Dionicio Vargas, Coro de Concierto, dirigido por Salvador Meléndez, y la Orquesta de la Casa de la Cultura bajo la batuta del Maestro Hernán Jerez.

Todas estas experiencias me sirvieron para sobrevivir fuera de mi patria, llegué a la ciudad de Quito – Ecuador en septiembre de 2017, me desempeñe como docente del Conservatorio Superior de Música “Jaime Mola”, allí funde una orquesta, dirigí la Banda Eloy Alfaro, asistente del Coro Jaime Mola en arrastre de caudas, instructor de instrumentos de vientos en la banda del colegio Lasalle, fui consultado por la asociación de padres y representantes del Conservatorio Superior de Música del Ecuador para exponer mis experiencias de los estudios básicos de música, proyecto en el que participé mientras me desempeñaba como director de la Escuela Municipal de Música Artes y Oficios “Juancho Querales”

 

Algunas Anécdotas:

En la gráfica de la banda de 1969, todos creíamos que el Prof. Ricardo Díaz, tocaba trompeta, lo que sucedió es que el Prof. Zavarce le pasó la trompeta para tomarse la foto.

En un momento que presentaban al Maestro Isaías en el Consejo Municipal lo presentaron así: “Ahora con ustedes Isaías Sábila, que toca la trompeta”, a lo que contesto de inmediato el Maestro Isaías: “Ni soy Sábila, ni toco trompeta, Soy Isaías Ávila y toco Saxofón”

En las fiestas de Aregue, le dijeron a Isaías: “Ya viene Isaías con las mismas marchas”, a lo que contestó el Maestro Isaías: “Si quieren otras marchas, cambien los santos”

domingo, 3 de marzo de 2019





“La música es tan necesaria como el aire”
                                                                       Zoltan Kodaly (1882-1967)
     Después de interpretar este pensamiento de Zoltan Kodaly, que junto a los universales pedagogos de la música: Carl Orff, Émile-Jaques Dalcroze, Edgar Willems, Maurice Martenot, y los venezolanos: Vicente Emilio Sojo, José Antonio Calcaño, Manuel Felipe Rugeles, María Luisa Peralta, Alberto Grau, entre otros, quienes defendieron y defienden  la importancia de la educación de las artes en el niño en etapa escolar; estoy más convencido de la necesidad de mantener vigente el arte en la educación, por cuanto en mi carrera como educador y músico he visto muy de cerca la transformación de un ser humano a través de la práctica de una disciplina artística.
     Hagamos un recorrido por la historia reciente de la Educación Musical en Venezuela y sus logros: En la década de los setenta, se inició  el movimiento musical de mayor importancia que se puede conocer, nacieron las Orquestas Sinfónicas Infantiles en el país, tomando como ejemplo el proyecto de Juan Martínez Herrera en Carora estado Lara, en esos mismos momentos se empezó a impartir música en las escuelas en Carora, ya en la capital se había incluido la música en la educación primaria y secundaria. El Ministerio de Educación a través de la Dirección de Planeamiento, estaba remozando y nutriendo el decreto del Presidente Raúl Leoni del año de 1966, donde se incluía de manera oficial la música en los programas de estudio de primero a sexto grado, así como en los liceos, estos proyectos han dado los frutos que nunca podíamos imaginarnos que se iban a recoger.
      Aunque la historia antigua de las artes en la educación venezolana data desde los tiempos de la colonia, al principio a nivel de sociedad, ya que en las familias de renombre los miembros de las mismas procuraban tener conocimientos de las Bellas Artes, debido a que esa práctica le daba cierto estatus, seguramente respondían a las vivencias del viejo mundo de donde procedían muchos de ellos; no es sino hasta el siglo XIX que se observa la inclusión de la música en el sistema educativo venezolano, como lo expresa el historiador Mario Milanca en su trabajo “La música venezolana de la Colonia a la República”, allí el reconocido historiador sostiene la existencia en Caracas de  varias escuelas públicas y colegios donde los planes y programas incluían la música, haciendo referencia a las siguientes instituciones: Colegio La Paz; Colegio de Roscio; Colegio de la Unión Venezolana, Colegio de la Independencia.
     En el periodo de reconstrucción del Estado Venezolano también conocido como “Tiempo Histórico de José Antonio Páez”, prevaleció lo político ante lo educativo, quitándole el apoyo que requería, esto pudiera sonar a lo que en nuestros tiempos se está observando en el sistema educativo  que tenemos, en especial en la educación artístico cultural.
     Para la segunda mitad del siglo XIX, en el gobierno de Guzmán Blanco se crean las Escuelas Normales, en las cuales se obtenía el título de Maestro, las asignaturas que cursaban estaban entre otras materias, la música, esto da a entender que el maestro egresado de estas escuelas normales estaba en la capacidad de enseñar música. Otra particularidad del sistema educativo de esos entonces era que se establecía una escuela primaria dividida en elemental y superior. En las actividades que contemplaban las escuelas elementales se observa la enseñanza de cantos escolares y la enseñanza de la canción Gloria Al Bravo Pueblo decretada Himno Nacional por el presidente Guzmán Blanco el 25 de mayo de 1881. Siguiendo con la importancia de la enseñanza de las artes en la educación venezolana, en el texto de Miguel Ángel Granado publicado en 1912 “Ejercicios Gimnásticos y Cantos Escolares”  el autor reconoce la importancia de la música en la formación del individuo a lo cual expresa:
“Los cantos escolares imprimen a la escuela tal alegría, que acostumbra a los niños a frecuentar el instituto y amar sus tareas con entusiasmo. Tienen los cantos escolares parte en toda educación: en lo físico, por cuanto educan el oído, desarrollan la voz y ensanchan los pulmones. En lo moral, por cuanto modifican las costumbres y contribuyen a inculcar en los niños el amor a las artes, y en lo intelectual, una vez que lleva a la inteligencia un caudal de ideas nobles y sabias, expresadas en los versos que se cantan y los cuales han de aprenderse de memoria, facultad que con motivo se pone también en actividad”  

     En la década de los cuarenta la música forma parte, de forma obligatoria de la escuela primaria, se hace hincapié en revisar los textos de las canciones y desterrar los cantos vulgares  que pudiera atentar con las buenas costumbres del individuo, como lo expresa la Gaceta Oficial Año LXXII-Mes XII, Caracas, miércoles 13 de septiembre de 1944 Es indispensable que todos los maestros de las Escuelas Primarias estimen en su justo valor la enorme trascendencia educativa que tiene la música. La práctica del canto en la escuela y la enseñanza de la música deben ser contempladas, no como una obligación más que le impone el Programa a los maestros, sino como un estudio fundamental digno de mayor atención (...)…El maestro debe esmerarse en desterrar los cantos vulgares y formar un repertorio de música vocal adecuada (…) La introducción del canto y la   música en las escuelas no llegará a dar resultados verdaderamente positivos desde el punto de vista educacional, mientras no se relacione constantemente la enseñanza de dicho arte con las demás materias incluidas en los Programas de Educación Primaria”
     Después de tantos “Amagues” para el año de 1966, en el gobierno de Raúl Leoni se inserta de manera oficial la música en los programas de estudio educación primaria y secundaria, además, se crea un departamento de Pedagogía Musical y otro de Supervisión Musical, ambos bajo la dirección nacional de Flor Ruffé. Para el año de 1976 en el gobierno del Dr. Rafael Caldera es creado en la escuela normal una modalidad que duraba tres años allí se otorgaba el título de “Maestro de Educación Primaria, Mención Música” o “Maestro Normalista, Mención Música”, este programa duro muy poco egresando solo cinco promociones, convirtiéndose en otro “Amague”.
     Por esos tiempos paralelamente se creó un programa destinado a alumnos que cursaban estudios de música en las escuelas de música en el país, el centro de entrenamiento era el Instituto Pedagógico Rural El MÁCARO, en el estado Aragua, para la región de Lara, Yaracuy, Portuguesa y Falcón, el coordinador del proyecto fue el Profesor Pablo Ramírez, de allí egresaron lo que a la postre vendrían a enseñar música en las escuelas primarias de la región.
     El proyecto  “La Música en los Programas de Estudios de Primaria y Secundaria”, se trataba de formar a un público a través de los alumnos de primaria en apreciación musical, solo que en el camino se distorsionó, los directores de las escuelas lo administraron muy mal, utilizando a los nuevos docentes en las artes auditivas como cuidadores de aulas; la idea inicial era que los maestros de música formarían tanto al alumnos como  al docente de aulas en el área musical, que los maestros reafirmaran los conocimientos adquiridos en las horas que al maestro de música no le correspondía; las lecciones recorrían las diferentes áreas de la música(Canto, Timbre, Forma, y Lenguaje Musical), de tal manera que el alumno y el maestro de aula se nutrieran de los conocimientos musicales.
     El objetivos eran que aprendieran y cantaran de forma correcta las canciones y rondas del repertorio infantil venezolano, contribuir a la  interpretación de los himnos sin deformarlos, valiéndonos  de herramientas tales como: discos y cancioneros que el Ministerio de Educación había dotado, se  enseñaban  los elementos de la música: Melodía, Armonía y Ritmo,  se realizaban ejercicios de discriminación del sonido, las notas musicales, las claves, características de la grandes y pequeñas formas musicales, estructura de la ópera, el concierto, la sonata, preparar a un público crítico para las artes auditivas, que a la hora de asistir a conciertos, pudieran comentarlo y discutirlo con sus hijos y allegados. Al niño que se estaba formando se le entregaban los conocimientos necesarios para estar consciente de los que estaba ocurriendo en la sala de un teatro.
     La ciudad de Carora no se quedaría atrás en cuanto a educación musical se refiere, los Maestros Especialistas de Música Caroreños para esos entonces egresados de tan innovador programa fueron: Salvador Meléndez (Grupo Escolar Ramón Pompilio Oropeza), Arsenio Colombo (Ciclo Básico Común Carora, hoy Liceo Julio S. Álvarez), Teodosio Indave (Esc. José Herrera) la siguiente promoción egresaron: Edgar Gómez (El Chivita) (Esc. Mons. Salvador Montes de Oca de la Pastora), Ramón Mosquera (Esc. Morere), Edward Armando Oropeza(Esc. Priscilo Veliz),  Elda de Valera ( Esc. Juan Bautista Franco), en el año 1977 fue la última promoción, de allí egresaron: José Gregorio Carmona Riera (Esc. Dr. Ezequiel Contreras), Pastor Páez ( Esc. Pedro León Torres) Julio Cesar Carrasco (Esc. Mons. Salvador Montes de Oca de la Pastora) en sustitución de Edgar Gómez quien pasó a la Esc. Carora. 
     La formación de los maestros especialistas de música fue muy seria, se escogían celosamente a quienes tendrían la responsabilidad de impartir clases de música en las escuelas, se nos evaluaba rigurosamente los conocimientos que traíamos de las instituciones donde nos habíamos formado: conservatorios y escuelas de música, haciendo hincapié en la pedagogía, nos enseñaban estrategias metodológicas a través de juegos basados en los métodos Dalcroze, Orff, y Kodaly. El equipo que impartía los conocimientos era multidisciplinario especialistas de canto, lenguaje musical, pedagogía de la enseñanza de la música en edad escolar, recibí clases  con el director del conjunto los tucusitos Moisés Peña, un maestro de sexto grado que logró conformar un conjunto de niños cantando aguinaldos, por los años de 1960, su experiencia sirvió a la hora de enseñar canciones a grupos corales a una y dos voces.
     En los años siguientes llegaron al magisterio torrense otros profesionales de la música, aunque no hicieron estudios de educación musical, se habían formado en la Orquesta Sinfónica, Orfeones y academias privadas, entre ellos: Edgar Túa, (Esc. Raymundo Pernalete) Luis Chirinos (NER 195), Elvis Rojas (Esc.  Juan José Bracho en Burere), Carlos Mora (Esc. Largio Giménez, en Aregue), luego fueron llegando otros artistas a formar nuestra juventud en cuanto a: Teatro, Danza Folclórica, Artes Plásticas.
     La Educación Musical en las escuelas se refería a la apreciación de las artes auditivas, entrenar al alumno en cuatro sub áreas de la música: Canto, Timbre, Lenguaje Musical y Forma. En el área del Canto, se enseñaba las Técnicas Básicas de Canto, respiración y dicción; Timbre, a identificar los sonidos de la voz humana e instrumentos, un entrenamiento auditivo; Lenguaje Musical, la simbología que se utiliza para escribir e interpretar la música; Forma, estaba dividida en grandes y pequeñas formas musicales, se trataba de la estructura de una obra musical, como estaba construida una canción, un himno, para las pequeñas formas; las grandes se referían a sinfonías, conciertos, sonatas, operas entre otras. Habían tres grandes actos donde se ponía en práctica lo aprendido por los alumnos durante todo el año: El Festival de la Voz Escolar,  Festival Nacional Liceísta, y el Festival Nacional Cantaclaro.
     Las buenas ideas seguían apareciendo, ahora se trataba de los Estudios Básicos de Música en el año 1991, esta vez en un interesante convenio entre el CONAC y el Ministerio de Educación, en dicho convenio se sustituiría educación para el trabajo por música en las etapas de cuarto a noveno grado de las escuelas básicas, pudiendo en media y diversificada egresar un Bachiller Mención Música, luego se adhirieron Teatro, Danza y Artes plásticas, éste convenio lo realizó la Escuela de Música “Juancho Querales” en Carora  con las Escuelas Básicas Pedro León Torres y Escuela Dr. Ezequiel Contreras, lastimosamente duro poco, “Otro Amague Más”.
     Para quienes tuvimos la oportunidad de enseñar música en las escuelas y liceos fue un aprendizaje profundo, por lo menos en mi caso, aprendí a querer la profesión de enseñar, conocimientos que me sirvieron de mucho cuando empecé en la dirección coral, las metodologías de la enseñanza de la música en niños en etapa escolar me dieron resultados de muchas satisfacciones, por lo que recomiendo no temer en enseñar a los niños, ellos están ávidos de aprender, y si tienes las herramientas y la pedagogía, listo, todo resuelto, el cuidado que hay que tener es no negarnos a aprender con ellos, cuando eso sucede nos ponemos techos y se convierte en un martirio lo que debería ser un disfrute y un goce.
     Los maestros de música de la década de los setenta éramos un gremio muy sólido, a pesar que competíamos en los festivales que realizábamos, puedo dar fe de la camaradería que existía entre nosotros, nos representaba el Profesor Manuel Arévalo quien se desempañaba como una especie de coordinador, esto sucedía en los festivales. Recuerdo que durante los ensayos Julio Cesar Carrasco y Teodosio Indave tenían una habilidad de cambiarles las letras a las canciones, lo cual trajo algunos inconvenientes, en uno de esos festivales en los años ochenta estaba mandando el Presidente Luis Herrera Campin habían problemas con sobre precios en los alimentos, uno de los participantes interpretaría Alcaraván Compañero de Reinaldo Armas, Julio Cesar Carrasco tocaba el Arpa y dirigía los ensayos, se le ocurrió llamar al niño y dijo: “ el que sigue, el que va a cantar  Acabaran con nosotros” Teodosio en el acto terminó la frase “Acabarán con nosotros si el gobierno copeyano no baja la comida”, fue tanto el chalequeo que en pleno festival cuando al Profesor Manuel Arévalo que además de coordinador era el locutor, llamó con su voz bien timbrada: “Ahora de Reinaldo Armas la canción Acabarán con nosotros, perdón Alcaraván Compañero”, no podíamos seguir con la actividad de la risa que nos dio.
     Otra anécdota fue con Freddy Chami del Colegio Cristo Rey, el cantaba un polo que comenzaba con la frase.” Se soltaron las Amarras, y entre Julio Cesar Carrasco y los demás músicos le cambiaron el texto por “Se soltaron las Marranas” pues el muchacho en plena actuación equivocó la letra, así paso con la letra de la pena del becerrero de Simón Díaz donde dice  “(…) y se enreda con las trancas y se le salen los otros”, le cambiaron por “(…) y se enreda con las trancas y se le salen los mocos”.
     Los festivales estaban llenos de talento tanto los cantantes como los músicos del conjunto de planta, estaba integrado por: Julio Cesar Carrasco en el arpa, Pastor Páez en el cuatro, se reforzaba en el bajo con Carlos Mendoza, ya que ninguno de los demás maestros de música tocábamos bajo ni maracas; se daba tremendo espectáculo musical en el mes de julio, los escenarios donde se realizaba El Festival de la voz Escolar se ponían a reventar. De esta actividad salieron cantantes que hoy hacen vida artística, entre ellos: Yurbi y José Gregorio Gómez, José Gregorio Rodríguez,  Ovelio Lameda (El Caballón) entre otros.   
     Nos  gustaba lo que hacíamos,  llegamos a fundar una banda que la llamábamos “Banda Magisterial” la dirigía el Maestro Salvador Meléndez, tocábamos los arreglos que el hacía para la orquesta, tocamos arreglos de otros músicos como Edgar Gómez y el Profesor Pérez Zavarce. Llegamos a tener una muy buena sonoridad, estábamos integrados de la siguiente manera: Flauta, Teodosio Indave y Salvador Meléndez que además era el director; Saxofones Altos, José Gregorio Carmona y Ramón Mosquera; Saxofón Tenor, Edward Armando Oropeza; Trompeta, Edgar Gómez “El Chivita”, en la percusión, Pastor Páez en el redoblante y en el bombo Julio Cesar Carrasco.
En conclusión, a pesar de todos los tropiezos a la hora de implementar este proyecto, pudo contribuir al despertar artístico de muchos de nuestros niños, desde los mismos inicios de la puesta en práctica de la inclusión de la música en los programas de estudio de la escuela primaria, lo cual ha servido como medio para apartarlos de las drogas y rescatar otros que yacían en ella.
     Los planificadores de las patrias nuevas y viejas, a través de los años han determinado que la educación y la salud son la prioridad. Dentro de la educación se establece que las artes es el camino para la formación de manera integral de un individuo, sin embargo vemos que en la práctica esto no se corresponde a la realidad, siguen convirtiéndolas en cenicientas, las materias relacionadas con artes están a lo último del pensum de estudios, como de relleno, sabemos que la cultura es la vía para emerger del abismo.
     La educación de las artes en la educación venezolana, a pesar de la filosofía que implícitamente representa la formación integral del individuo, es de por sí una herramienta de gran valor, desde sus inicios ha sido como puedo definir “Puros Amagues”, “Nada de lanzar la bola de una sola vez” “Un Paso para adelante y dos para atrás” “Estira y Encoje”; amoldándose a conveniencia de intereses personales.

REFERENCIAS:
Milanca Guzmán, M. (1993). La música venezolana. De la Colonia a la República. Caracas: Monte Ávila Latinoamericana, C.A.
Granado, M.A. (1912). Ejercicios gimnásticos y Cantos escolares. Caracas. L. Puig Ros Editor.
Gaceta Oficial Año LXXII-Mes XII, Caracas, miércoles 13 de septiembre de 1944
Estudios Básicos de Música, República de Venezuela, Ministerio de Educación, Caracas, 1992, pp. 3-12.
Revista de Pedagogía, Vol. 30, Nº 87 Inclusión de la música en los planes y programas de estudio en las Escuelas Venezolanas.

               



sábado, 24 de julio de 2010

Festival de la Voz y de la Canción Inédita.
Por: José Gregorio Carmona
Algunas apreciaciones y sugerencias:
Solo con la intención de aportar algunas ideas para que este evento siga siendo; a mi parecer, una de las mejores actividades que hoy por hoy quedan en el país en el sector educativo, y me atrevería a aseverar que a todo nivel donde esté involucrada la voz como protagonista.
De la evaluación:
En los festivales de la voz los renglones a evaluar que son más evidente a mi juicio y los más importantes a mi parecer son: La afinación ó entonación y la cuadratura o ritmo, le siguen la voz, la interpretación y dicción, el intérprete que cumpla con estos requisitos será quien tenga la primera opción de ganar una contienda musical.
Ej.: ¿De qué vale que un intérprete tenga una bella voz, con un excelente color, bien colocada e impostada, si no es afinado ó que no tenga clara la relación del ritmo con la melodía?; así haya utilizado todos los elementos para logar una buena interpretación, y haya tenido una extraordinaria dicción.
Se me ocurre que en los desacierto del jurado en innumerables festivales, a pesar que la evaluación es subjetiva, no responde a su capacidad y criterio en la mayoría de ellos, si no a la forma que está diseñada la evaluación; si por el contrario diseñamos una planilla donde la mayor puntuación recaiga en los renglones de Afinación y Cuadratura, y menor puntaje a los renglones de Voz, Interpretación y Dicción, pudiendo utilizar números en la actividad a evaluar; sería mucho más fácil para un jurado calificador el tener un margen más amplio en los reglones de mayor importancia e ir sumando a esa apreciación el puntaje de la voz, interpretación y dicción.

De esta manera creo que los resultados finales estarán ajustados a la realidad.
Otro detalle que empaña el buen desempeño del jurado es la mesa técnica. Los festivales de la
voz tipo concurso datan de tiempos inmemoriales, los que más recuerdo son: La Voz de Oro en Barquisimeto, en el estado Lara; Viña del Mar en Chile, estos a nivel profesional. A nivel educativo, el Festival de la Voz Escolar para niños de 1° a 6° grado, el Festival de la Voz Liceísta, el Festival Cantaclaro en Valle de la Pascua estado Guárico, que contemplaba varios renglones entre ello la voz y el Festival Universitario de La Voz y la Canción Inédita.
El Festival de Viña del Mar, no contempla mesa técnica, el de la voz escolar y el liceista estuvo sin mesa técnica hasta los años de 1980, cuando llego al país Salvador Toro Moya creo que desde chile, tenía la responsabilidad de coordinar algunos programas de música en el Ministerio de Educación, entre los que recuerdo los festivales musicales y de la voz que tenían carácter nacional y el programa “Patria y Música”, desde ese mismo momento aparece en los festivales de la voz la figura de “Mesa Técnica” , lo que se hacía para darle legalidad a los resultados era que se contrataban los servicios de un notario público, que certificaba el resultado que el jurado después de deliberar emitía, es así como se hace actualmente en el festival de Viña del Mar y otros.
La mesa técnica:
- Los miembros conocen primero que el jurado el total de puntos de cada participante
- No son músicos
- En la mayoría de los casos pertenecen a la institución sede del festival
Los problemas que causan:
- El jurado al deliberar teme en considerar los resultados, porque ya hay conocimiento del resultado, ellos son los últimos en enterarse, a lo mejor salen de la actividad sin estar de acuerdo con los resultados finales.
Solución:
- Contratar los servicios de un notario público y que el jurado lleve sus cuentas, como se hace en la mayoría de festivales musicales de instrumentos y de la voz en el mundo.
Otros aspectos:
Porque no se estudia la posibilidad de ampliar los premios:
- El Participante que haga la mejor interpretación del tema de la región que representa.
- El más carismático
De esta manera estaríamos Fomentando otros ritmos venezolanos tales como: La danza, la contradanza, La canción y bambuco, el pasodoble venezolano, el merengue, la guasa, el golpe tuyero, el golpe larense; recordando que la música llanera la compartimos con otros países como Colombia por ejemplo.

José Gregorio Carmona